Ayuntamiento de La Puebla de San Miguel

Mensaje de Bienvenida
Llegamos a Puebla de San Miguel desde Aras y la Losilla. Lugar de las sabinas gigantes del paraje de Las Blancas, continuación de sus hermanas de Alpuente, La Yesa y su constelación de aldeas. Llega el aliento del Javalambre
28/07/2015

Un aliento balsámico: de pinares, carrascas y cipreses. Aquí esta el vértice del País Valenciano: el Alto de las Barracas. Casi veinte kilómetros de curvas, traicioneras umbrías con placas de hielo y colinas como colgaduras plisadas, que surcó y excavó el agua y que remata un mogote. Puebla de San Miguel tuvo un poblamiento reciente e incompleto. Densidad siberiana: un habitante por kilómetro cuadrado. Vida dura en estas tierras poco profundas, con mucha grava y piedra suelta, de estratos que estuvieron bajo el mar y levantó algún violento estornudo geológico.
No tenemos prisa por entrar en la Puebla. Nos demoramos en la preciosa ermita de la Purísima, que tiene en los capiteles marcas de cantería que no son los antiguos signos, sino el nombre entero del picapedrero o de su señora. Está perfecta, lo mismo que la de San Roque, en el extremo opuesto, o que el bebedero presidido por un retablo cerámico de San Antonio, idéntico al que el niño que fui vio en muchos corrales de su pueblo.

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